INICIO VIAJE : Playa Honda / Manises/Viena/ Passau



Día 2 de agosto 2013 


El primer día entero y verdadero fue exclusivamente para llegar a Passau. Salimos temprano de Playa Paraiso en nuestro coche hasta Valencia, al aeropuerto de Manises, de donde salía nuestro avión sobre las dos de la tarde. Dejamos el coche aparcado en una calle del pueblo, y cargados con nuestras alforjas de ciclistas nos atravesamos el pueblo y un puente que tiene un paso para peatones estrechísimo, agobiante en un pequeño tramo, hasta llegar andando al aeropuerto (el aparcamiento es caro y eran muchos días). Allí tomamos unos bocadillos, que nos iban a servir de comida, a precio de manjar de restaurante de muchas estrellas Michelin.
Esperando el avión en Valencia

Todo bien durante el vuelo y llegada a Viena. Tuvimos que trasladarnos a la ciudad desde el aeropuerto en tren (tren rápido S7). LLegamos con éste a la estación Wien MItte/Landstrasse y desde allí y en metro por la línea U3, fuimos a la estación Westbahnhof desde donde debiamos tomar el tren para Linz. Por cierto que, el calor era asfixiante todo el tiempo. 

En Cartagena habíamos dejado temperaturas hasta cinco grados más bajas de las que nos fuimos encontrando allí, porque además, tengo que decir, que después de consulta blogs y páginas y más páginas referentes a esta ruta, en todas nos decían que tuviéramos cuidado con el clima, pero precisamente por lo contrario, ya que parece que en verano por esta zona el clima el variable, y pueden alternarse días de calor, con fresco y lluvias. Nosotros llevámos incluso chaquetitas por si refrescaba, pero nada más lejos de lo que sucedió. Durante los once días que estuvimos en Austria, el calor fue asfixiante. 

El sol abrasador. Especialmente lo sufríamos por las noches, ya que la total ausencia de cualquier ventilador en las habitaciones y las altísimas temperaturas hacían muy difícil dormir. Eso por no hablar de la curiosa custumbre que tienen por allí de poner edredones en las camas incluso en esta época y sábanas de franela. No lo comprendiamos. Con el calor que estábamos pasando y encontrarnos este tipo de ropa de cama. O los treinta y bastantes grados que nos acompañaron durante todos estos días era algo excepcionalísimo allí o en Austria no sienten el calor del verano.

En cualquier caso, y siguiendo con este primer día de viaje, decir que tomamos un cómodo tren (RJ 764) en la Westbahnhof sobre  las siete y media de la tarde y llegamos a las nueve menos diez a Linz. Allí tuvimos que bajar y correr hacia otro tren (REX 5934) que salía cinco minutos más tarde hacia Passau. Este otro tren era más lento e incómodo, de hecho paró en cientos de pueblos hasta llegar a destino sobre las diez y media.

Era noche cerrada cuando llegamos a Passau y nos costó localizar el hotel (Rotel Inn) que teníamos reservado,
Nuestro hotel en Passau
a pesar de que estaba al lado de la estación de ferrocarril, porque no tenía la menor señalización en la entrada. Se entraba en este hotel a través de un tunel donde estaba indicado el nombre en un cartelito pegado a la pared y sin iluminación alguna. Una vez pasado este túnel te encontrabas un jardín y a la izquierda el hotel. Por cierto que junto al hotel ya pudimos ver el Danubio.
El Danubio visto desde nuestra ventana del hotel Rottel Inn, con mosquitera incluida

Por primera vez de las cientos que pudimos ir contemplándolo durante nuestra ruta. El hotel era muy modesto. Baño compartido, cosa que por supuesto ya sabiamos, ahora lo que no nos esperábamos era el tamaño de la habitación: una cama encajada entre las paredes y una lejita en la parede de enfrente. Para deambular, cuatro lositas que quedaban entre los pies de la cama y la pared libre. Menos mal que teníamos un ventanuco que daba al río y menos, menos mal... que ese ventanuco tenía tela metálica porque los mosquitos... que ya iriamos conociendo a lo largo de la ruta, resultaban peligrosísimos. Y allí pasamos la noche.

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