5 de agosto
Tras desayunar en nuestro hotel, salimos a la calle y emprendimos nuestra etapa.
Salimos de Ottensheim y nos incorporamos a una carril
bici bien acondicionado pero algo incómodo ya que transcurría pegado a una
carretera concurridísima ese lunes por la mañana. Gran cantidad de camiones pasaban
a buena velocidad y molestaban generando grandes corrientes de aire, pero en
cualquier caso el carril bici estaba separado de la carretera por vallas
metálicas.
| Carril bici entre Ottensheim y Linz |
No tardamos mucho en llegar a Linz,ya que estaba a unos 9 km de Ottensheim. Allí tuvimos que
abandonar el carril bici junto al río para cruzar un gran puente y entrar en la
ciudad. Ya la conocíamos, pero es tan bonita que no nos
resistimos a dar una vueltecita por ella.
| Linz |
Tras pasear un rato por el centro y tomar un café,
tuvimos que seguir nuestro camino, volviendo a cruzar el puente para salir de
la ciudad y reincorporándonos al carril bici. Pasamos al rato por un pueblecito llamado Abwinden, donde paramos a reponer fuerzas tomando un refresco.
Seguimos un rato y como se hacía la hora de comer,
decidimos esta día entrar en un supermercado y comprarnos cosas para la comida
y tomárnoslas en cualquier lugar con sombra. En el primer pueblo que encontramos un supermercado, que resultó ser Sankt Georgen an der Gusen, compramos unas cosillas y tuvimos la suerte de toparnos con un refugio para ciclistas, o algo así, al poco, donde paramos a comer y desansar un ratito
| Refugio donde comimos en Sankt Georgen |
El sol era abrasador y el calor asfixiante. No había
demasiada gente y prácticamente ninguna bici además de la nuestra, lo que nos
explicamos al día siguiente cuando vimos en Mauthausen un cartel anunciando
empresas que te guardaban la bici y te subían en furgoneta.
Visitamos el campo y poco hay que decir de este horroroso lugar donde tanta
gente inocente sufrió tanto.
| Homenaje en el campo de concentración a los republicanos españoles que murieron luchando contra los fascismos. |
Para bajar escogimos otro camino, quizá menos empinado
que el que subía a través de las calles del pueblo. En cualquier caso la bajada
era pronunciada, ya que teníamos que volver al río.
Una vez alcanzado este nivel, llegamos enseguida hasta el pueblo de Mauthausen.
Una vez alcanzado este nivel, llegamos enseguida hasta el pueblo de Mauthausen.
Encontramos alojamiento sin problemas en la primera
pensión donde preguntamos, Gasthaus Mühlviertlerhof, una casa de dos plantas que regentaba una austriaca
con pinta de hippie. Nos dio una buena habitación con vistas al río y a la
carretera que discurría a su lado.
Salimos a ver el pueblo y resultó tener poco que
visitar. Algunas casas con bonitas decoraciones en las
fachadas, pintadas de colores y portalones muy vistosos.
Ambiente había poco. Una terraza en nuestro hotel y
una heladería abierta pero que cerró a las seis fue lo único que le daba un
poco de vida al pueblo, por lo demás casi vacío.
| Fachada de Mauthausen |
Decidimos subir una pronunciada cuesta para ver el
castillo, pero tras subir un buen rato no logramos encontrarlo.
Supusimos que
estaba tras unos muros, así que volvimos a bajar y poco màs nos quedaba por
hacer que cenar, de manera que nos
cenamos lo que llevábamos en las alforjas metidos en nuestra habitación.
| Fachadas de Mauthausen en la Donaustrasse, frente al río |
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